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viernes, 21 de febrero de 2014

Gene Harris - The Gene Harris Trio plus One

Esto es éxtasis, colega.
La piel te bulle, lo que quiere decir que lo de más adentro sube y lo de más arriba baja hasta posarse: la superficie arde, SÍ!, porque en la piel cae hacia arriba y flota haca abajo. Joder, éxtasis. Y nada de drogas, por lo menos hasta aquí. Quizá alguna seta cuando bajaba el camino del bosque y había ardillas mordisqueando muy cerca, por probar, ya sabes, el regustillo que te dice: eh!, todo está conectado y no te enteras!!! Éxtasis.
Algo de eso debe ser lo que escuchas, porque las notas no están así como así puestas como si alguien que no se entera dijese: qué bien suena. Me pregunto si alguna vez esa nota tan sostenida en el aire no existió. Menuda chorrada, como decía siempre el abuelo, apoltronado en la mecedora. Supongo que para él todo era sostenido porque el humo de la pipa se le quedaba como flotando y el muy guarro a veces escupía hacia un lado como si viviese en el jardín de alguna casona colonial. Pero eso es éxtasis? Digo, pero creo que no. El flow no te sube, ya sabes, si sólo estás en la mecedora como un jodido esquimal que no caza morsas y sólo espera. Los esquimales sí tienen flow, pero no tengo ni idea de cómo llegan a tenerlo las notas. Las notas se mueven? Con estas cosas me empiezo a marear y por un momento me digo, baja al camino del bosque otra vez a ver si cazas algún alce con mirada de, eh tío, estoy perdido por el mundo, y cara un poco de bobalicón y a ver si encuentras más setas por los lados y dices, esto sí, coño, esto es éxtasis!!
Porque puede ser cualquier cosa, no? Podría serlo, el hombre del tiempo por ejemplo, tiene cara de gilipollas, pero conoce el movimiento de las nubes aunque sea por aproximación y cuando dice, toma!, di en el clavo!, es decir, cuando dice que las malditas nubes se han colocado exactamente como él había imaginado que se colocarían en un cielo despejadísimo y azul oscuro, es eso?, cuando todo encaja?, lo de dentro refleja lo de fuera y dices, tío, esto sí! Pero dónde encajan las notas, dónde encajan los aporreos que el tipo este de cara de sapo le mete a las últimas teclas del piano. Es como si ya existiesen o como si todo lo que llevan dentro (esa carga imposible, de verdad, jodidamente imposible de entender) existiese de antemano, o como si sólo se pudiesen comprender como existentes, y todo lo demás quedase colgando como el humo de mi abuelo muerto, flotando en una nube de millones de gotitas de semen, esperando a ser cogido. Qué asco.
Aunque en realidad, así mirándolo en perspectiva, qué maravilla.

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martes, 27 de agosto de 2013

Stanley Turrentine - Blue Hour (complete sessions)

Gene Harris siempre habla en voz baja, aunque siempre se le escucha.
Stanley Turrentine a veces grita, a veces mueve la boca como si quisiese decir algo pero sólo salen rotuladores gordos, mantas gigantes que alguien dijo una vez fueron alfombras voladoras.
Pero no pierden la postal (este cuadro). Ellos saben dónde está el flow, su flow de barco inmenso transatlántico que flota en la bañera de una mujer hermosa. Así nena, de un lado a otro, baila así déjate llevar, posa un pie, siente que flotas en el siguiente porque sólo esos dedos te están sosteniendo. Y ahora, ahora, cae hacia el otro lado, así, como un balanceo, como si estuvieses borracha y mareada, así: apóyate en tus uñas carmín leones del pie contrario. Pareces un patito hermoso que ha perdido su rana. Un patito hermoso y desnudo. Por eso sonríes, ¿verdad?
Todo flota, ese es el lema: todo se mueve en la inmensidad. Del agua sale un brillo, una forma, una hilera que es siempre la misma para todos: las Nereidas juegan alrededor de su saxo como si todos ellos tocasen en una pecera. A lo mejor esa es la hora azul y no tiene nada que ver con una nota, con dos, con una escala que seguramente inventaron en el último piso de un edificio pequeño. A lo mejor es eso, una pecera enorme dentro de un barco antiguo, hundido en la tripas oscuras casi en el fondo del mar. Porque el agua tiene un ritmo, un eco. Tiene tambores. Tiene a un tipo gigante que golpea el suelo con su pie, marcando. Pero sobre todo tiene caída, o más bien la esperanza de una caída que no llega del todo: ese balanceo (este cuadro) que se mantiene en el aire, expectante, y a veces, al verlo, imaginas las pequeñas burbujas que salen de tu nariz al bucear, cuando las ves ascender despacio, como si jugasen con su movimiento, y aunque sabes que suben, en ese momento, dices: las burbujas son la caída, las burbujas son la repetición, el movimiento de cada ola que sale de una cueva y vuelve a otra, todo el rato, sin parar. Por eso ellos tocan en la playa y cantan a Ylajali, con el runrún de baqueta, con las llamas de coro, con la luna de foco. La luna que parece sorber el aire, la arena, para dejar todo hueco al sonido, todo espacio a las chicas que pasean, de la mano, besando el mundo, escuchando su canción.

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